Con frecuencia escuchamos la expresión «Del campo a su mesa» y por lo general, no tomamos el tiempo de prestar real atención a lo que representa.

Desde luego esta frase es comúnmente utilizada como estrategia publicitaria y falla en ser fiel a su verdadero alcance.La necesidad de consumir alimentos frescos y naturales es real, obedeciendo el objetivo de la obtención de nutrientes,es en éste tipo de alimentos donde podemos obtenerlos en proporciones necesarias y en la mejor calidad.

Muchos de los alimentos que se consumen regularmente, responden a las necesidades que genera el estilo de vida. Muy pocas personas son ajenas al madrugar, el tráfico, la comida del lugar de trabajo y el poco tiempo en general que se dispone para la selección, preparación y consumo de nuestros alimentos.

Existe entonces la necesidad de proveer a las personas de alimentos de rápida preparación, largas vidas de anaquel y que ocupen poco espacio en nuestra despensa o refrigerador. Dichos alimentos se someterán a procesos químico-industriales que alterarán sus características y propiedades, para ecualizarlos a las necesidades anteriormente mencionadas. El costo de esta adecuación, además de monetario, se refleja también en el aspecto nutricional. Los procesos, las sustancias estabilizadoras, conservantes, colorantes, entre otras; tienden a degradar los nutrientes y añadir elementos ajenos a la composición natural del alimento.

Esto resulta en la necesidad de consumir porciones mayores, con la finalidad de llegar a la sensación de saciedad, mientas se ingiere por defecto mayores cantidades de estas sustancias añadidas que al consumirse de forma crónica, se relacionan con un dilatado espectro de complicaciones de la salud.

Se hace preciso entonces, desarrollar e implementar hábitos que orienten a ingerir alimentos frescos y saludables; partiendo de la selección, pasando por su preparación y su eventual consumo.

El valor de consumir alimentos frescos por sobre los procesados, se refleja en efectos positivos a la salud, a corto y largo plazo. Con una dieta balanceada y alimentos frescos, es posible disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y enfermedades del sistema renal y gastrointestinal.

Los alimentos frescos y de fuentes naturales son cimientos irreemplazables para un buen estado de salud integral, para mantener niveles óptimos de energía y para disfrutar la vida de manera sana y plena.

Explorar sus mercados locales puede ser divertido, puede traerle muchas experiencias positivas y ponerlo en contacto con personas pintorescas y agradables, hasta puede germinar nuevas amistades.

Reduzca el consumo de alimentos procesados; consuma alimentos frescos, consuma productos locales e impulse estas prácticas entre sus seres queridos; los beneficios son incontables.

Sume a estas prácticas su ingesta recomendada de agua, ejercicio o actividad física regular y disfrute de los beneficios que estos simples pasos aportan a su vida.

Rolando Herrera Forero

Estudiante de Nutrición y Dietética